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PROTOCOLO 03. CENTRO SAN JUAN DE DIOS. CIEMPOZUELOS
Nombre de la Acción Pastoral: Comunión de los Enfermos en la Unidad de Cuidados Somáticos.
Código:CE01
Objetivo de la Acción Pastoral: Hacer participar al enfermo del encuentro con Cristo como alimento en la debilidad.
Recursos:
Materiales:
Porta viático.
Estola
Ritual.
Purificador.
Humanos:
Ministro ordinario:
Ministro extraordinario:
- Hermano.
- Agente de Pastoral.
- Personal del Centro, Voluntariado.
Tiempo en realizar la Acción Pastoral (minutos)
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15
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Personal necesario para desarrollar la acción pastoral
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SAC
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ME
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Sí
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Si
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Porcentaje de participación en el desarrollo de la acción pastoral
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80
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20
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100%
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Procedimiento:
El Capellán o Agente de Pastoral ofrece durante la visita pastoral diaria a los enfermos la posibilidad de recibir la Sagrada Comunión a su llegada a la Unidad de Cuidados Somáticos, especialmente si estos son practicantes.
Demanda del paciente al Capellán o al Agente de Pastoral para recibir la Sagrada comunión, bien directamente o por medio de la familia o colaboradores de la Unidad.
Se valora su compromiso de vida cristiana y la implicación que nos consta de la fe en su vida. Además si es necesaria se le preparará mediante el Sacramento de la Reconciliación.
Recaban información sobre posibles circunstancias del enfermo a tener en cuenta para recibir la comunión, posibilidades de deglutir, estado psíquico, otros.
Incluyen la solicitud o propuesta en la Historia de Pastoral señalando la periodicidad.
Programan las visitas a la hora más conveniente según el horario de funcionamiento de cada planta de hospitalización y se procura que pueda participar el personal sanitario.
El Capellán o ministro extraordinario, irán acompañados por algún ayudante para distribuir la Sagrada Comunión.
Periódicamente se imprime un listado con los enfermos que han demandado esta acción pastoral y dejarán constancia en el botiquín y en el despacho del Servicio facilitando así la celebración.
Para distribuir la Comunión:
Comprobar si se da el ambiente oportuno en el salón u otra estancia donde se realice la administración del Sacramento.
Tener en cuenta la situación personal del enfermo, ya que su situación clínica puede haber cambiado, valorando si el momento es adecuado o existen circunstancias que aconsejen postponerla.
Seguir el ritual de la Comunión de Enfermos.
Si es necesario, ayudar a la consumición facilitando un vaso de agua al enfermo.
Posibilitar la comunión con Sagradas Formas de fácil consumición, tamaño y grosor adecuados.
Comprobar que el paciente ha consumido la comunión recibida.
En caso de que el enfermo no haya podido consumir correctamente se recogerá la Sagrada Forma según la manera prescrita.
Observaciones:
En los casos en que por las circunstancias del enfermo resulte imprescindible, se valora la administración de la Sagrada Comunión con Sangre de Cristo.
Bibliografía:
Ritual de la Unción y de la Pastoral de Enfermos.
Encíclica "Ecclesia de Eucharistia" SS. Juan Pablo II.
El Servicio de Pastoral de la Salud.
Fecha de Emisión: 23.02.2005
Número de Edición: 01
Fecha de la última Revisión: 13.05.2005
NOTA: en el caso de enfermos encamados el protocolo sería semejante, solo que en la habitación de hospitalización se haría una breve preparación pero siempre como prolongación de la celebración que se está realizando en la planta.
COMUNIÓN LLEVADA A LOS ENFERMOS EN LA UNIDAD DE CUIDADOS SOMÁTICOS:
El grupo de pacientes hospitalizado en la Unidad de Cuidados Somáticos (Unidad del Beato Juan Jesús Adradas, U.XI) son personas que pertenecen a las distintas unidades asistenciales del Centro por lo que las patologías psíquicas son muy diversas; de esta manera nos encontramos un grupo importante de psicogeriatría y de salud mental, y además, aunque menos numeroso, otro de personas con discapacidad intelectual.
Para ofrecerles la Comunión, y de acuerdo con el grado de consciencia que presentan, lo primero que realizamos es un acercamiento al proceso de vida religiosa que ha llevado; en este puede haberse dado:
Vivencia cristiana de la vida y de la enfermedad: podemos encontrarnos así con una participación asidua o esporádica en las celebraciones de la misa, participación en grupos de catequesis o reflexión, seguimiento personal con el servicio religioso, otros.
Los pasos que daremos serán los siguientes:
Acompañamiento personalizado y cercano que nos ayuden a realizar una aproximación a la persona.
Una vez realizada la valoración vemos si es conveniente ofrecerle la celebración de la Santa Unción o la comunión diaria dependiendo de su situación.
Si la realidad patológica es somáticamente grave y si está consciente se le invita a que reciba la comunión diaria o viático. Aquí entendemos que si la muerte está cerca no sería necesaria la Santa Unción ya que esta tiene su sentido en la enfermedad o bien podría haber recibido en las celebraciones comunitarias o personales realizadas con anterioridad.
Si no es grave y se prevé su recuperación se celebra la Santa Unción además de ofrecerle recibir la Comunión.
Si no se ha dado una vivencia explícita de la fe, y de nuevo de acuerdo con el grado de consciencia que presenten:
Se entra en un proceso de acompañamiento cercano para ver que posibilidades existen en lo referente a la celebración sacramental, porque se dé una fe latente aunque no se haya explicitado, o solamente un acompañamiento personalizado que le ayude a vivir este proceso difícil lo menos solo posible, siempre de acuerdo con sus principios existenciales que sabemos o intuimos.
EN LA UNIDAD DE HOSPITALIZACIÓN:
El Servicio Religioso está integrado como un servicio más en el trabajo multidisciplinar que se realiza con los pacientes, por lo que esta actividad está perfectamente asumida por la dinámica asistencial, el capellán y un agente de pastoral cada uno con sus funciones respectivas son los que trabajan junto con el resto de los profesionales.
Así existe un horario definido, por lo que otras actividades no se deberían introducir en este momento, se da una colaboración del personal auxiliar para preparar la participación de los enfermos, creación de un buen ambiente y se ve como algo muy asumido la presencia del sacerdote dando la comunión, haciendo de esta manera visible la presencia de Cristo entre los enfermos y una asistencia integral que tiene presente la dimensión religiosa del ser humano.
ALGUNAS CONSIDERACIONES:
El ministro ordinario será siempre que sea posible el capellán ya que es la función ministerial que le atañe de una manera muy directa; no obstante cuando este no pueda estar presente lo realizará algún ministro extraordinario de la eucaristía que puede ser un Hermano de la comunidad o bien el agente de pastoral.
La Comunión se da siempre dentro de una celebración, los pacientes que pueden están presentes en los salones respectivos de cada una de las plantas de la unidad; a los encamados se les visita y da la comunión en la habitación siguiendo la misma dinámica que a continuación se señalará.
Cuidamos la textura y grosor de las formas que se consagran para los enfermos ya que muchos de ellos al estar encamados o con tratamientos medicamentosos tienen la boca muy seca o presentan dificultades para comulgar. Estas se consagran en la Eucaristía de la Comunidad de Hermanos dando, de esta manera, un tinte hospitalario a nuestra celebración comunitaria.
Así mismo, aún dentro de un contexto hospitalario en que nos encontramos se intenta hacerlo con la dignidad necesaria, sabiendo lo que en esos momentos estamos realizando, creyéndonos de verdad que Jesús sigue pasando entre los enfermos; para esto no es fundamental pero es conveniente que tengamos unas actitudes mínimas, por lo que está fuera de sentido que el portaviático se lleve en el bolsillo de la bata como una caja cualquiera y dar la comunión con miedo o con un misterio innecesario sacándola casi a ocultas o repartiéndola por los pasillos, incluso será conveniente llevar vestiduras litúrgicas, en este caso estola, que indica la diferencia de lo que se está realizando. Nunca se trata de crear separación o alejamiento pero tampoco de banalizar algo tan fundamental en nuestra vida cristiana como es la presencia sacramental de Cristo entre los enfermos.
Valoramos muy positivamente este servicio que realizamos ya que supone un encuentro cercano a la persona del enfermo; de la misma manera que el enfermo espera con verdadero deseo la visita del sacerdote que le acerca a Cristo fuente de esperanza y de salud.
RITO DE LA CELEBRACIÓN
1.- RITOS INICIALES
Una vez preparado todo, el ministro saluda a los que van a comulgar.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
TODOS: Amen.
Si es sacerdote o diácono dice:
La gracia de nuestro Señor Jesucristo el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo este con todos vosotros.
Todos: Y con tu espíritu.
Se hace después el acto penitencial. El ministro invita a los que van a comulgar a la penitencia diciendo:
Hermanos: para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio. Después todos juntos. hacen la confesión
Yo confieso ante Dios todopoderoso. etc.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos.Amen. :
2.- LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS:
Se puede leer el evangelio del día o alguno de los siguientes textos:
El Que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.
Venid a mí que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré.
3.- SAGRADA COMUNION:
Seguidamente se invita a todos:
Fieles a la recomendación del Salvador nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Después sigue:
Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo dichosos los llamados a la cena del Señor.
El enfermo y los que van a comulgar contestan:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
El ministro se acerca al enfermo y mostrándole el Sacramento dice:
El Cuerpo de Cristo
El enfermo responde:
Amén.
Una vez distribuida la comunión pueden seguir unos momentos de silencio. Luego el ministro concluye con esta oración:
Alimentados con esta eucaristía, te hacemos presente, Señor, nuestra acción de gracias, implorando de tu misericordia que el Espíritu Santo mantenga siempre vivo el amor a la verdad en quienes han recibido la fuerza de lo alto. Por Jesucristo nuestro Señor.
TODOS: Amen.
4.- RITO DE DESPEDIDA
Después el ministro. Invocando la bendición de Dios y santiguándose dice:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
Se añade para terminar una oración a la Virgen: Ave María, Bendita sea tu pureza, Salve...
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