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El Hospital católico: Proyección hacía el futuro.
Hno. Luis Valero.
- Introducción.
- Antecedentes.
- Origen y fundamentos de la acción hospitalaria en la Iglesia.
- La casa de Dios o el hospital de Juan de Dios.
- Identidad del Hospital Católico.
- La Pastoral de la Salud en el hospital católico.
- Proyección hacia el futuro.
- Conclusión.
La identidad del hospital católico: «Para comprender profundamente la identidad de estas instituciones sanitarias, es necesario ir al corazón de la Iglesia, donde la ley suprema es el amor. Las instituciones católicas de la sanidad llegan a ser de esta manera testimonios privilegiados de la caridad del Buen Samaritano porque en la cura de los enfermos, cumplen la voluntad del Señor y contribuyen a la realización del Reino de Dios. De esta forma realizan su verdadera identidad eclesial. Es por tanto un deber considerar desde este punto de vista el papel de los hospitales, de las clínicas, de los sanatorios. Su verdadera identidad no es sólo aquella de estructuras en las que se cuida a los enfermos y moribundos, sino aquella en que el sufrimiento, el dolor y la muerte vienen reconocidos e interpretados en su significado humano y específicamente cristiano. Esta identidad se debe mostrar clara y eficaz, de forma especial, en los institutos que dependen de religiosos o ligados de alguna forma a la Iglesia». (Juan Pablo II. Discurso de apertura de la conferencia internacional organizada por el Comité Pontificio para la salud, 7 de noviembre de 2002)
- Introducción.
En siglo XXI y en la sociedad contemporánea ¿Es necesaria la existencia de un hospital católico?, en caso de que lo sea ¿cuales han de ser sus aportaciones específicas?, ¿porqué se ha de caracterizar?, ¿qué le ha de identificar?.
Como punto de partida expongo las tesis que voy a tratar de desarrollar a lo largo de mi intervención, tratará de hacer un recorrido sobre la realidad hospitalaria en la iglesia que nace del mismo Cristo y que ha sido encarnación y concreción del anuncio del Reino de Dios que la comunidad de los creyentes ha llevado adelante y que como referente fundamental ha tenido presente el dolor redentor de Cristo que hace posible la esperanza del dolor del hermano enfermo.
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- El hospital católico del tercer milenio ha de ser anuncio evangélico y testimonio de caridad, la luz de la fe ilumina su hacer y estimula el amor y servicio a los enfermos, hace posible que descubran el rostro de Dios, un Dios encarnado que se ha hecho persona y al ser Dios y Hombre puede hacerse solidario del hombre que sufre en su cuerpo y en su espíritu, "cuantas veces hicisteis eso a uno de mis hermanos menores a mí me lo hicisteis…" (Mt. 25,40).
De esta manera el Hospital Católico será iglesia donde caridad y servicio, es anuncio del verdadero culto a Dios que nos abre a la inmortalidad: "Venid benditos de mi Padre porque estuve enfermo y me visitasteis…"
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- Pero además, en nuestro caso, el Hospital de San Juan de Dios tiene que llegar a ser lo que él soñó en su estancia como enfermo en el Hospital Real de Granada, "Jesucristo me traiga a tiempo y me dé gracia para que yo tenga un hospital, donde pueda recoger los pobres desamparados y faltos de juicio, y servirles como yo deseo"., en sus mismas palabras: "Casa de Dios"
- antecedentes:
La vivencia de enfermar.
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- La enfermedad afecta la dimensión biológica y origina una crisis biográfica que genera preguntas sobre el sentido de la vida, su inicio desarrollo y final. El hombre frente al dolor:
¿Qué es el hombre?
¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte?
¿Que vendrá después de la muerte?
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- La salud tiene un componente espiritual y religioso.
Posibilidad de sentido en Cristo como camino de liberación.
El dolor no procede de Dios: plenitud en la Creación pero el hombre rompe esta perfección original, no se fía de su Creador.
Y surge la pregunta ¿por qué el sufrimiento del justo?: Job, Jesucristo.
Liberación del dolor llevado a cabo por Jesucristo: nuevo pacto entre Creador y Creación.
Derecho a la asistencia religiosa:
- Art. 1. El Estado garantiza el derecho fundamental a la libertad religiosa y de culto, reconocida en la Constitución, de acuerdo con lo prevenido en la presente Ley Orgánica.
- Art. 2.1. La libertad religiosa y de culto garantizada por la Constitución comprende, con la consiguiente inmunidad de coacción, el derecho de toda persona a:
a) Profesar las creencias religiosas que libremente elija o no profesar ninguna; cambiar de confesión o abandonar la que tenía; manifestar libremente sus propias creencias religiosas o la ausencia de las mismas, o abstenerse de declarar sobre ellas.
b) Practicar los actos de culto y recibir asistencia religiosa de su propia confesión; conmemorar sus festividades, celebrar sus ritos matrimoniales; recibir sepultura digna, sin discriminación por motivos religiosos, y no ser obligado a practicar actos de culto o a recibir asistencia religiosa contraria a sus convicciones personales.
c) Recibir e impartir enseñanza e información religiosa de toda índole, ya sea oralmente, por escrito o por cualquier otro procedimiento; elegir para sí, y para los menores no emancipados e incapacitados, bajo su dependencia, dentro y fuera del ámbito escolar, la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
d) Reunirse o manifestarse públicamente con fines religiosos y asociarse para desarrollar comunitariamente sus actividades religiosas de conformidad con el ordenamiento jurídico general y lo establecido en la presente Ley Orgánica.
Art. 2.2. Asimismo comprende el derecho de las Iglesias, Confesiones y Comunidades religiosas a:
Establecer lugares de culto o de reunión con fines religiosos, a designar y formar a sus ministros, a divulgar y propagar su propio credo, y a mantener relaciones con sus propias organizaciones o con otras confesiones religiosas, sea en territorio nacional o en el extranjero.
Art. 3. Para la aplicación real y efectiva de estos derechos, los poderes públicos adoptarán las medidas necesarias para facilitar la asistencia religiosa en los establecimientos públicos, militares, hospitalarios, asistenciales, penitenciarios y otros bajo su dependencia, así como la formación religiosa en centros docentes públicos.
- Origen y fundamentos de la acción hospitalaria en la Iglesia.
El servicio a los enfermos ha sido siempre respuesta a un derecho que los mismos tienen, el ser humano desde, una antropología teológica, es imagen y semejanza de Dios y como sujeto de la fe ha de ser cuidado también en esta dimensión espiritual; no ha sido solo respuesta a un envío como exigencia de la presencia del Reino de Dios sino que ha habido un acoger el dolor y el sufrimiento de la humanidad que se siente limitada y necesitada de salvación, "no tengo ni oro ni plata, pero lo que tengo te doy: en nombre de Jesucristo nazareno levántate y andar" (Hch.3,6) .
Pero ha sido también un deber de la iglesia ya que el ser humano enfermo tiene el derecho de recibir la luz de Cristo en su situación vital, la acción hospitalaria pertenece constitutivamente al mensaje cristiano para el que el cuidado de los enfermos es absolutamente inseparable del anuncio del Reino, es más es respuesta al envío de Cristo a su comunidad: "sanad a los enfermos, anunciadles que ha llegado a vosotros el Reino de los cielos…"
FUNDAMENTOS BÍBLICOS:
DIOS ES HOSPITALIDAD:
Dios se encarga de acomodar a la humanidad: "el Señor Dios plantó una huerta en Edén, hacia Oriente y puso en ella al hombre que había modelado" (Gen 2,8).
Lo reúne de entre las naciones y lo hace su pueblo: (Ex.36,24.28).
Aunque mi padre y mi madre me abandone el Señor me recogerá: (salmo 27, 10)
Dios mismo pide hospedaje en el último libro de la Biblia: "mira que estoy a la puerta llamando. Si uno escucha mi llamada y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo" (Ap. 3, 20)
La Historia de la Salvación es salida de Dios para buscar al hombre y devolverle al Edén, jardín preparado por su infinito amor.
La historia de la humanidad es la búsqueda de la salvación-sanación.
Antiguo Testamento:
- El pueblo de Israel vive dos experiencias fundamentales: DESTIERRO Y NOMADISMO.
HOSPITALIDAD: Acogida del prójimo en nuestra casa.
RAZONES:
Hospitalidad como acogida total, como estilo de vida, no solo atención en las necesidades cotidianas.
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- En el extranjero que busca hospitalidad puede estar Dios presente, algunos acogieron ángeles. (Hb. 13,2)
- Israel vivió como extranjero acogido por Egipto y nómada en el desierto sabe desde la propia experiencia el significado. (Lev. 19, 34).
- Voluntad de Dios que nos muestra su cercanía con los que lo necesitan. (Dt. 26, 29).
LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE CONSECUENCIA DEL PECADO.
*María, la hermana de Moisés, leprosa: Num.12,1...
Apenas la nube se retiró de encima de la carpa, Miriam se cubrió de lepra, quedando blanca como la nieve. Cuando Aarón se volvió hacia ella y vio que estaba leprosa, dijo a Moisés: "Por favor, señor, no hagas pesar sobre nosotros el pecado que hemos cometido por necedad".
LOS AGENTES NATURALES CAUSAN TAMBIEN LA ENFERMEDAD.
*Vejez: Gen.27,1.
"Cuando Isaac envejeció, sus ojos se debilitaron tanto que ya no veía nada. Entonces llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: "¡Hijo mío!". "Aquí estoy", respondió él. "Como ves, continuó diciendo Isaac, yo estoy viejo y puedo morir en cualquier momento. 3 Por eso, toma tus armas –tu aljaba y tu arco– ve al campo, y cázame algún animal silvestre"
DIOS PRUEBA A LOS JUSTOS.
*Job: todo el libro.
LA ORACION DE LOS ENFERMOS.
*Piden ser curados y confían en que serán escuchados: Sal.6,21,30,37,38,68.
"Yahveh, no me corrijas en tu cólera, en tu furor no me castigues. Tenme piedad, Yahveh, que estoy sin fuerzas, sáname, Yahveh, que mis huesos están desmoronados, desmoronada totalmente mi alma, y tú, Yahveh, ¿hasta cuándo?. Vuélvete, Yahveh, recobra mi alma, sálvame, por tu amor. "
"Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste. Tú has sacado, Yahveh, mi alma del seol,
me has recobrado de entre los que bajan a la fosa."
SIGNOS DE LIBERACION EN LA ENFERMEDAD.
*El "agua" del Jordán cura a Naamán: II Re.5,1...
"Pero sus servidores se acercaron para decirle: "Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no la habrías hecho? ¡Cuánto más si él te dice simplemente: Báñate y quedarás limpio!". Entonces bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como la de un muchacho joven y quedó limpio."
ESPERANZA EN EL LIBERADOR.
*El Mesías inaugurará una tierra nueva y unos cielos nuevos, libres de enfermedad y de muerte: Is.65,17-25.
"Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, y no serán mentados los primeros ni vendrán a la memoria; antes habrá gozo y regocijo por siempre jamás por lo que voy a crear. Pues he aquí que yo voy a crear a Jerusalén "Regocijo", y a su pueblo "Alegría"; me regocijaré por Jerusalén y me alegraré por mi pueblo, sin que se oiga allí jamás lloro ni quejido. No habrá allí jamás niño que viva pocos días, o viejo que no llene sus días, pues morir joven será morir a los cien años, y el que no alcance los cien años será porque está maldito."
NUEVO TESTAMENTO:
CRISTO Y LOS ENFERMOS: PRESENCIA SANANTE DEL REINO.
APORTACIÓN FUNDAMENTAL: Jesucristo, su Palabra y sus Obras.
DISCURSO PROGRAMATICO:
"El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor".
JESÚS, COMO SIERVO SUFRIENTE:
Siendo de condición divina no alardeó de su categoría de Dios al contrario se rebajó de su rango pasando por uno de tantos y así actuando como un hombre cualquiera se rebajó hasta la muerte y una muerte de cruz... por eso Dios lo levantó sobre todo".
JESUS CON LOS QUE SUFREN:
"Había una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias; había sufrido mucho a manos de médicos, se había gastado la fortuna sin mejorar, antes empeorando. Oyendo hablar de Jesús, se mezcló con la multitud, y por detrás le tocó el manto… Él le dijo: hija tu fe te ha curado. Vete en paz y sigue sana de tu dolencia.
SIENDO RICO SE HIZO POBRE.
"ya conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo: él era rico, pero se hizo pobre por vosotros, a fin de enriqueceros con su pobreza".
JESUS SE COLOCA AL LADO DE LOS EXCLUIDOS.
Las palabras de Jesús son de una inmensa ternura y cercanía: al paralítico "ánimo hijo", a la hemorroisa "ánimo hija", a la viuda de Naín "no llores"... tantos ejemplos que nos transmiten su acogida, palabras de amor que van acompañadas de gestos de consuelo y que animan a la vida y a bendecir a Dios.
LA SANACION: MANIFESTACION DEL REINO.
Sus palabras y sus obras, su discursos y sus milagros, tienen como fin hacer ver que el Reinado de Dios, Dios mismo, ya está junto a los hombres, pero especialmente junto a los hombres que necesitan sanación-salvación.
Las parábolas de la misericordia en Lucas especialmente, (Lc 10,30-37) y los milagros de curación en los evangelios son testimonio de esta presencia real de Dios junto a los pequeños.
LA RESURRECCION: REAFIRMACIÓN DEFINITIVA DE LA VIDA.
"Y cuando este cuerpo nuestro corruptible se revista de incorruptibilidad, cuando este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que dice la Escritura: "la muerte ha sido vencida de raíz. ¿Dónde está muerte tu victoria?, ¿dónde tu venenoso aguijón?. Del pecado viene a la muerte su venenoso aguijón, y el pecado, a su vez, ha desplegado su fuerza con ocasión de la Ley. Pero nosotros gracias hemos de dar a Dios, que por medio de nuestro Señor Jesucristo nos concede la victoria.
La casa de Dios o el hospital de Juan de Dios.
SAN JUAN DE DIOS
Su experiencia personal de Dios ("si mirásemos cuán grande es la misericordia de Dios", nos dice) y de la enfermedad (es llevado "por loco" al hospital), hace que el hasta ahora inquieto y andariego Juan de Dios centre su proyecto de vida, vida que, a partir de este momento, será para el pobre y para el enfermo. Siente el dolor de tantos prójimos y, como no los puede socorrer, está muy afligido. Su vida ha sido encaminada progresivamente para que los que sufren el dolor, la marginación o la enfermedad descubran la misericordia de Dios, se sientan acompañados y amados por el Dios salvador de los hombres. Así "San Juan de Dios impulsado por el Espíritu Santo y transformado interiormente por el amor misericordioso del Padre, vivió en perfecta unidad el amor a Dios y al prójimo. Se dedicó por entero a la salvación de sus hermanos e imitó fielmente al Salvador en sus actitudes y gestos de misericordia".
El paso por el Hospital Real le lleva a configurar en su interior un nuevo proyecto de asistencia y acogida al enfermo, una asistencia integral, donde el ser humano completo sea sanado pero también acogido y al que se le comunique el amor de Dios; de ahí que él mismo exclamara en alguna ocasión: Jesucristo me traiga a tiempo y me dé gracia para que yo tenga un hospital, donde pueda recoger los pobres desamparados y faltos de juicio, y servirles como yo deseo".
Se preocupa de que en su hospital el enfermo sea atendido también en lo espiritual. Esos hoy llamados cuidados espirituales - salvando la realidad cultural- él los ha realizado como nadie: su visión del hombre es completa, no hay divisiones, no existen rupturas. Cuando alguno de sus biógrafos pone en su boca eso de "sánese primero el cuerpo que una vez sanado éste sanará el alma ", nos está manifestando ese servicio integral a realizar, esa concepción de un hombre abierto a la trascendencia, a Dios. Esta concepción será asimilada por sus compañeros, que como él reciben el carisma de la misericordia, y en ellos se constituye la Orden Hospitalaria
EL NACIMIENTO DE LA ORDEN
La Orden Hospitalaria nacía en 1572 y ya en la bula de aprobación se hacía referencia a la asistencia integral de los destinatarios de la nueva misión que en la Iglesia nacía. Así se hace referencia expresa a la posibilidad de que entre los Hermanos siempre haya algunos que accedan al sacerdocio para hacer posible la atención pastoral de los enfermos y necesitados que a las puertas de los hospitales llegaran, y esto con una orientación muy centrada en lo litúrgico y sacramental, según el concepto de la época, pero que también tiene en cuenta las otras dimensiones de la pastoral: evangelización, testimonio y solidaridad ante el enfermo.
Uno de sus capítulos nos señala aspectos a tener presente y que son sumamente interesantes: "Que entre los Hermanos haya un sacerdote, celebre la Santa Misa y otros oficios y enseñe los Mandamientos". Y en el Breve Romanus Pontifex dado por Paulo V en 1576 se señala: "... para que administren los sacramentos de confesión, comunión y extremaunción... tanto a los enfermos como a los demás Hermanos y ministros que en él hubieren y que a todos deben con su ejemplo instruir y edificar".
Esto quedará de manifiesto en las Constituciones que emanan del Primer Capítulo General celebrado en Roma en 1587 donde se nos dice expresamente: " es necesario para el remedio espiritual de los pobres enfermos haya un confesor o más según la grandeza de los hospitales y cantidad de enfermos,... ejemplar y de buena vida y que tenga caridad con los pobres y procurar que sea letrado..., consolándoles en sus aflicciones... se hallará presente a la visita con los médicos para mejor entender las indisposiciones y peligros de los enfermos..."
Esta dimensión pastoral se ha mantenido muy viva a lo largo de la historia. Los principales documentos magisteriales de los Superiores Generales y las Constituciones que le han ido orientando en su actuación señalan en cada momento las formas en que ha de encarnarse la acción evangelizadora. Es una tradición de lo más genuino en la historia de la Orden, quedando patente que, si ésta ha aportado muchas cosas en la atención social y sanitaria, ha sido sobre todo su apuesta por la acogida del hombre completo y, desde ahí, el cuidado del cuerpo pero también del alma -"por los cuerpos a las almas", hemos repetido entre nosotros -. Valgan como testimonio los siguientes textos de nuestra tradición:
"... no solamente se procura que sean con el favor de Dios curados y sanos de sus enfermedades del cuerpo sino también de las dolencias del alma".
"...promover aquellas cosas que convienen a la salud espiritual y corporal de los pobres y miserables personas...".
"...escogió una razón o modo de vida, en la cual juntamente aprovechase a la salud de las almas y cuerpos: aplicándose totalmente a la curación de los pobres enfermos...".
Vemos así cómo, lo que hoy ha llegado a definirse como Pastoral de la Salud, es una actividad esencial para garantizar la atención integral y la asistencia a las necesidades espirituales de enfermos y necesitados en las Obras Apostólicas de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. En la actualidad, siguiendo esta rica herencia, existe entre nosotros un verdadero renacer en esta dimensión evangelizadora de nuestras obras.
LA CARTA DE IDENTIDAD DE LA ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS.
"El enfermo o el necesitado tiene quebrada su salud, lo que pone en crisis a toda la persona.
Estamos convencidos de que la fe en Jesucristo es una fuente de salud y de vida. De esto se trata: de que a la persona en crisis se le pueda poner en contacto con su dimensión de fe, si existe, para que de ese encuentro surja una fuente de salud integral.
Uno de los grandes valores de nuestra sociedad es la dimensión plural que ha adquirido. Atrás quedaron los tiempos en que los regímenes políticos se imponían, las autoridades se imponían y la fe y la religión también se imponían. Hoy, reconocemos que la fe es un don y como tal, se puede recibir o se puede rechazar; se puede dejar de lado o se puede cultivar, para que vaya creciendo y madurando.
En nuestras obras, hemos apostado por una presencia plural de profesionales; por ende, hay personas que ese don de la fe lo han recibido y lo han ido madurando y otras que no lo han hecho. De igual modo, a nuestros Centros vienen personas que han recibido el don de la fe y lo han hecho crecer y otras que no. A todas queremos servir y a todas queremos ayudar; con todas podemos recorrer un camino que les permita recapitular su historia personal, aprovechando ese momento de crisis que supone la pérdida de salud.
Desde la aceptación de la limitación y la dependencia que supone la enfermedad o la marginación, podremos acompañarles a redescubrir su historia, su ser y el sentido de su vida. Esto se deberá hacer con especial sensibilidad y respeto, al ritmo que el enfermo o necesitado sea capaz de llevar; mejor dicho, al ritmo que él vaya marcando. Con aquellas personas que sientan el don de la fe, podremos celebrar de una forma explícita este proceso; siempre en función del grado de crecimiento y madurez que haya ido alcanzando.
Nuestros Centros, sanitarios y sociales, son Obras de la Iglesia y por tanto su misión es evangelizar desde el cuidado y la atención integral a los enfermos y necesitados, siguiendo el estilo de San Juan de Dios. Hablar de atención integral implica atender y cuidar la dimensión espiritual de la persona, como una realidad esencial orgánicamente relacionada con las otras dimensiones del ser humano: biológica, psicológica y social.
La dimensión espiritual va más allá de lo estrictamente religioso, aunque también lo abarca. Muchas personas encuentran en Dios las respuestas a las grandes preguntas de la vida, pero otras no, debido a que el dato de la fe en Dios no es significativo en sus vidas y por lo tanto las buscan en otras realidades. Dios no tiene para todas las personas el mismo significado, ni es el mismo, ni su vivencia es de la misma manera.
A todos los enfermos y necesitados, desde el respeto y la libertad, hemos de acercarnos y atender sus necesidades espirituales, dejándoles el protagonismo, aportándoles lo que necesiten en la medida que podamos hacerlo.
Es bien cierto que la enfermedad, la marginación y la pobreza son ocasión para plantearse muchas preguntas acerca del sentido de la vida y de la presencia salvífica de Dios. Por ello, y de diversas maneras, hemos de acompañar y responder, si es el caso, todas estas situaciones. Desde ahí tiene sentido nuestra preocupación por la pastoral de la salud y de la marginación.
La pastoral es la acción evangelizadora de acompañar a las personas que sufren, ofreciendo con la palabra y con el testimonio la Buena Nueva de la salvación, tal y como lo hacía Jesucristo, siempre desde el respeto a las creencias y los valores de las personas.
El Servicio de Pastoral tiene como misión primordial atender las necesidades espirituales de los enfermos y necesitados, sus familias y los propios profesionales de los Centros. Ello requiere una estructura adecuada que incluye personal, medios y un programa que garantice el cumplimiento de su misión.
El Equipo de Pastoral está formado por personas preparadas y dedicadas totalmente al trabajo pastoral del Centro, las cuales son apoyadas por otras personas comprometidas en el proyecto, bien dedicadas a tiempo parcial, bien de forma voluntaria. Debe tener un plan de acción pastoral y un programa concreto en función de las necesidades del Centro y de las personas allí atendidas. Tendrá unas líneas maestras de acción pastoral, tanto en su contenido filosófico como teológico y pastoral. A partir de dichas líneas, ha de elaborar su programa de pastoral tratando siempre de responder a las verdaderas necesidades espirituales de los enfermos, sus familias y los propios profesionales. Habrá de marcar sus objetivos, sus acciones y sus índices de evaluación, distinguiendo las distintas áreas o tipos de usuarios del Centro, programando para cada área la pastoral concreta y adecuada.
El Equipo de Pastoral habrá de cuidar muy bien su formación, con el fin de estar al día, alimentarse profesional y espiritualmente y poder servir mejor a las personas. Una buena ayuda para el Equipo de Pastoral puede ser el Consejo de Pastoral, el cual estará compuesto por un grupo de profesionales del Centro, aunque no exclusivamente, sensibles a la realidad pastoral, cuya función principal es reflexionar y orientar el trabajo del equipo".
La misión de la Iglesia, en general, y de un servicio de pastoral en particular, consiste en anunciar el Evangelio a todos los hombres de la tierra. Con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad.
El anuncio del Evangelio debe realizarse mediante el testimonio, que en un momento determinado deberá ser explicitado por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús. Y éste debe ser escuchado, aceptado, asimilado, adquiriendo toda su dimensión cuando hacer nacer en quien lo ha recibido, una adhesión de corazón en su vida y en la comunidad a la que pertenece. Finalmente, quien ha sido evangelizado evangeliza a su vez.
- Identidad del Hospital Católico.
Hemos de preguntarnos si un hospital católico puede añadir algo a un hospital que no se profese como tal, ambos han de distinguirse por el servicio a la persona, trabajar porque lo técnico no se anteponga al ser humano enfermo que llega a pedir sus servicios, programas de humanización y ética y bioética que defiendan la vida del hombre buscando siempre una recuperación de la salud y en caso de que ya no exista esta posibilidad ofrecer unos cuidados paliativos que disminuyan la realidad del dolor y evitando mantenimiento de la vida a toda costa o el llamado encarnizamiento terapéutico cuando ya no hay nada que hacer.
Podemos también preguntarnos por la diferencia en lo que se refiere al personal sanitario católico o no, esté o no en una institución de la iglesia, si su quehacer y su dedicación, su sentido de responsabilidad y justicia han de diferir. O por el contrario se ha de pedir que el trabajador de un centro católico se comprometa con el dinamismo evangelizador de la Iglesia y llegue a profesar su fe o al menos respetar el ideario católico del centro.
Y en lo que se refiere al usuario del centro, al enfermo, hoy que tan sensibles somos a la defensa de la libertad ante todo y también en lo que se refiere al hecho religioso, ¿podemos hacer uso de una confesionalidad que en algunos casos difiere claramente en la praxis médica muy generalizada y que en muchos casos se presenta como un derecho amparado por la ley, el aborto, la eutanasia, conflictos éticos que se presentan en el uso de determinados tratamientos y técnicas de investigación y que entran en conflicto con el magisterio de la iglesia?.
Son realidades que ya van enmarcando nuestra identidad, en muchos casos existen características que resisten cualquier identidad grupal y que son comunes a todos, pero hay otros muchos aspectos que nos harán tener una identidad propia sin que en estos casos haya que entrar en conflicto con nadie sino desde una libertad de respuesta en el ejercicio de la medicina y de la sanación.
Es posible, incluso, que muchos defiendan que no es necesaria la existencia de instituciones propias de la iglesia ya que caminamos a una situación donde los derechos de los enfermos serán protegidos de una manera eficaz y con los medios adecuados; además otros piensan que es mejor una presencia testimonial que la propiedad de los centros, aunque para esto será necesario realizar antes un análisis muy serio de lo que esto significa viendo la realidad de tantos centros, hospitales, residencias… que han recogido y recogen a tantos enfermos mentales, personas con discapacidad física o intelectual, ancianos, marginados sociales… que la iglesia católica ha cuidado y curado en su caso y la precariedad de medios que se han destinado y se destinan para una atención digna a este tipo de enfermos muy marginados y que no venden políticamente. Será muy conveniente mirar nuestra historia y ver lo que ha supuesto y supone la acción hospitalaria de la iglesia, cuantas personas necesitadas de acogida y sanación la han encontrado entre nosotros, y lo que la misma iglesia ha aportado y aporta al mundo de la salud.
Pienso que hoy tiene que existir una leal colaboración entre todas las instituciones públicas y privadas ya que nos necesitamos unos a otros, es posible que los poderes gubernativos en muchos casos puedan marginar a las instituciones católicas pero cuando estas son serias y dan respuestas acertadas a las necesidades sociosanitarias que se encuentran y no se preocupan solamente de mantenerse a sí mismas es posible una complementación recíproca donde los que son propietarios de los medios y recursos los derivan hacia aquellas instituciones que garantizan una distribución justa y equitativa y hacen posible una atención digna hacia sectores muy precarios del mundo de la salud. Tenemos que ser alternativa por el estilo, por el tipo de acción sanitaria que realicemos, alternativa y respuesta a lo que otros aún no hacen.
De esta manera podremos y deberemos garantizar nuestra identidad pero en un mundo plural y libre donde nosotros ofrecemos respuestas coherentes que tienen como origen el evangelio y como horizonte un mundo redimido que camina hacia la vida en plenitud que Cristo nos ha hecho posible con su redención, salud y salvación que descubrimos como futuro escatológico pero que ya aquí comenzamos a vislumbrar.
Elementos que nos han de identificar:
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- Dignidad de la persona humana:
El Catecismo de la Iglesia Católica nos señala "el hombre es la única criatura en la tierra a la Dios ha amado por sí misma; sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y esta es la razón fundamental de su dignidad". (365)
El centro del hospital humanizado es el enfermo, su realidad puede estar muy limitada, su conciencia ausente, sus capacidades totalmente perdidas, sumido en el dolor, sin posibilidades para la vida, siempre conservará su dignidad inviolable de ser humano. No es el número de habitación o de cama, no es el que está en un estado vegetal, no es el deficiente psíquico profundo, es un ser humano puede que con emociones que no se manifiestan. No es el enfermo gracioso que nos cae bien o de buena familia, con estudios o analfabeto, rico o pobre, es una persona necesitada de curación y de afecto, es un ser humano.
"En un mundo donde todos deben aprender cada vez más a reconocer y respetar a sus hermanos, la iglesia quiere aportar su contribución al servicio de la comunidad humana subrayando… la relación que une a cada persona con el Creador de toda la vida y que es la fuente de la dignidad inalienable del ser humano, desde su concepción a la muerte natural"
Está clara la parcialidad de Jesús, siempre al lado de los pobres, de los débiles, de los marginados de la sociedad. Es cierto que la medicina es muy costosa, los medios técnicos muy sofisticados, los salarios de los profesionales de la medicina tienen que estar bien remunerados pero los pobres tienen que ser siempre acogidos puesto que, como hemos visto, ellos son los destinatarios principales del Reino; Juan de Dios por ellos se desvela y es capaz de crear canales de solidaridad donde los que más tienen son sus bienhechores que hacen posible su servicio de amor, nunca un pobre es dejado de atender por falta de dinero; esto a él le lleva a la santidad. Esto tiene que distinguir a un hospital católico, de allí nadie se marcha sin ser atendido tenga o no tenga medios económicos.
Ha sido y es una constante de la iglesia la lucha por la defensa de la vida, la vida es un don de Dios, a esto no puede ser ajeno el hospital que es el lugar donde el enfermo pone toda sus esperanzas para que su vida disminuida sea restaurada, donde se le infunda la esperanza cuando ya no hay nada que hacer. Este ha de ser el referente del respeto a la vida, desde el inicio de su concepción hasta el final de la misma, sería lo mismo que decir un no al aborto en ninguno de los casos y un no a la eutanasia; pero junto a esto saber que la vida no es un bien absoluto sino que tiene un final y por esto no debe ser alargada indefinidamente por medio de recursos extraordinarios una vez que objetivamente no hay nada que hacer, es un no al encarnizamiento terapéutico y al sufrimiento inútil.
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- Etica cristiana en los procedimientos: Presencia del Comité de ética.
El hospital católico no puede ser ajeno al gran avance científico y técnico que se está dando en nuestras sociedades de la globalización, es más tendríamos que luchar porque los mejores medios sanitarios llegaran a nuestros centros tratando de prestar los mejores tratamientos posibles pero esto sabiendo que lleva junto a sí una realidad añadida de dificultades y que desarrollo técnico no está llevando en paralelo una medicina humanizada que salvaguarde siempre la realidad del ser humano. Aparecen, de esta manera, graves problemas éticos en la asistencia donde no todos los medios son lícitos y un buen fin nunca puede justificar medios no éticos. Sabemos todos lo que hoy suponen las cuestiones biomédicas, la investigación celular; la Iglesia se ha pronunciado sobre temas como la destrucción e investigación con embriones humanos donde se pretende crear personas "a la carta", la clonación que puede llevar a la producción de seres humanos fuera del santuario de la persona o a crear otras con fines terapéuticos, o bien aspectos más simples como la esterilización de deficientes, la elección entre la vida de la madre o del niño, medios de reproducción asistida, anticoncepción protegida…
Además nos encontramos que siguiendo la pauta de todo hospital, el centro católico es una empresa regida por leyes empresariales dentro del actual sistema laboral en el que se prima la eficacia, la profesionalización, la competitividad y la burocracia. Todo ello con plantillas de trabajadores sanitarios muy extensas y cualificadas con su convenio laboral y profesional, comités de empresa y con unos recursos económicos muy elevados.
Para dar respuestas coherentes y favorecer el cuidado de la persona con un respeto total en la praxis médica y asistencial, valorar al profesional y atender sus demandas, comprender sus cansancios y quemamientos profesionales en un ejercicio de la medicina muchas veces estresante se hace imprescindible el Comité de Etica y de Bioética que reflexione e ilumine toda esta realidad que corre el peligro de perderse en un mundo de ciencia sin alma, de técnica que no tiene presente al hombre que sufre. Y todo esto acogiendo las indicaciones que el Magisterio extenso de la Iglesia ha ido proponiendo a la sociedad sobre estos temas.
La OMS ha definido la salud como "estado completo de bienestar físico, mental y social y no simplemente como ausencia de enfermedad o aflicción" y desde nuestra realidad sabemos que Cristo "ha venido para que tengan vida y la tengan en abundancia". Ambas dimensiones nos llevar a acercarnos a la persona en su totalidad inmanente y trascendente, cuerpo y espíritu, de ahí que se haga imprescindible el trabajo en equipo en esa concepción abierta del ser humano; solo podremos atender a las personas y sus necesidades, de esta manera todas las dimensiones de su ser han de ser tenidas presentes, cuidados médicos, sociales, psíquicos, de enfermería y por supuesto espirituales y esto en un trabajo en equipo multidisciplinar e interdisciplinar. Así daremos una respuesta integral a las necesidades del enfermo e integradora para todos los que la estamos haciendo posible.
Todos tenemos una familia. En ella vivimos los grandes acontecimientos de nuestra existencia: nacer, crecer, gozar, sufrir, enfermar y morir. Cuando enfermamos, la familia enferma también con nosotros y se ve afectada, a veces, profundamente. La enfermedad cambia sus planes y trastorna el ritmo de su vida; es una fuente de inquietud y de dolor, de preocupación y de conflictos y desequilibrios emocionales. La enfermedad pone a prueba los valores en los que se asienta la solidez de sus lazos y la solidaridad de todos. La enfermedad es ciertamente una experiencia dolorosa y dura que puede desestabilizar a la familia o ayudarla a madurar, destrozarla o unirla más, alejarla de Dios o acercarla más a Él.
El mundo sanitario tiende fácilmente a deshumanizar sus relaciones y crear estructuras donde el ser humano se pierde ante una total indefensión como supone la llegada de la enfermedad, ante esta realidad la familia juega un papel fundamental porque el mismo nivel de sufrimiento e inseguridad, aunque distinto, padecen los seres queridos que ven a su familiar ante una grave enfermedad, que muchas veces puede ser definitiva porque le llevará a la muerte. Aquí el hospital católico tiene que ser en extremo sensible porque el usuario de nuestro centro puede estar planteándose que va a ser en el futuro de su hijo, de su esposo o de su madre presentándose a su realidad enferma un plus añadido de ansiedad; del mismo modo el hijo, o la esposa o la madre ven tambalearse su futuro y la ruptura afectiva que esto está suponiendo y la pérdida que les va a ser muy difícil elaborar. Es una situación muy compleja y difícil que no nos puede pasar desapercibida, porque en casos determinados ¿quién sufre más el enfermo o su familia?
"La familia es el santuario del amor y de la comprensión, está llamada a compartir más que ninguna otra instancia, la condición de los más débiles, a descubrir su papel determinante en la formación del minusválido, para su recuperación física y espiritual y para su inserción real".
El hospital católico tiene que ser ejemplar en su Servicio Religioso como un derecho del enfermo y un deber de la Iglesia; por medio de él da respuesta a la humanización hospitalaria y da respuesta de fe a los enfermos creyentes, a sus familias y al personal y garantiza la presencia de Cristo y de la comunidad cristiana, la Iglesia, que siguen curando toda enfermedad y sanando toda dolencia. Desarrollaremos esto más abajo.
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- Humanización de la asistencia: el personal sanitario.
Esta implica, entre otras cosas, que nuestros hospitales estén siempre al servicio del enfermo y no de los intereses ideológicos, políticos o sindicales; que la técnica sea siempre un medio al servicio efectivo de la persona. Al mismo tiempo la humanización reclama un cuidado diligente con el personal sanitario y trabajador como un signo de acogida y de integración de los laicos en su labor evangelizadora, encarna de esta manera los valores evangélicos de fraternidad, misericordia, compasión, respeto. Ante todo preocupación y cuidado del sanador tantas veces herido, por esto una dimensión muy importante del cuidado espiritual tendría que estar orientado hacia sus profesionales que tantas veces soportan cargas morales y afectivas generadas en el ejercicio de su papel laboral, nos encontramos mucha gente quemada en nuestras filas ante los que no podemos pasar de largo.
Pero también el personal sanitario ha de preocuparse por ir adquiriendo una sólida formación moral; entre nosotros el avance técnico se llama servicio a la vida, este servicio interpela fuertemente la conciencia moral puesto que hemos de luchar contra todo aquello que no salvaguarde su inviolabilidad y sacralidad, el agente sanitario católico tiene que ser siempre lo que el auténtico trabajador sanitario ha de ser sin que su confesión religiosa tenga que condicionar de ninguna manera su práctica profesional, existe un ideal de lo que significa la excelencia profesional ese tiene que hacer suyo el trabajador de un hospital católico y este ideal excelente está asentado en una sólida formación moral, observancia de las leyes, ajeno a la instrumentalización de la medicina y a los deseos egoístas de hacer carrera a costa de los asistidos. Gente convencida que se involucra desde la responsabilidad personal en una asistencia humanizada y explícita o implícitamente hace posible la evangelización del mundo sanitario con su actitud coherente.
"la experiencia os enseña que la demanda de los enfermos va más allá de la mera petición de sanar las patologías orgánicas en curso. Ellos esperan del médico el apoyo necesario para afrontar el inquietante misterio del dolor y de la muerte. Da a los enfermos y a su familiares razones de esperanza ante los urgentes interrogantes que los apremian: esta es vuestra misión. La Iglesia esta a vuestro lado y comparte con vosotros tan apasionante servicio a la vida."
De las instituciones propias de la Iglesia el hospital es la más difundida en cualquier parte del mundo, existe una presencia masiva y directa de la Iglesia en el campo sanitario y de la salud en todas las partes del mundo. Estas instituciones sanitarias católicas han de ser núcleos evangelizadores, presencia del Reino de Dios que sigue llegando donde es necesaria la salvación, donde la salud está amenazada. De esta manera los principios y tendencias de la misma Iglesia y de su Magisterio han de ser encarnadas en cada contexto social, cultural, político, económico; presentar los valores evangélicos, los mismos valores evangélicos en el marco de las características propias de cada lugar.
Una iglesia que se acerca a los débiles, a los pobres, a los enfermos, solo de esta manera se hace creíble por la realidad de opresión que viven muchas sociedades puesto que "en la aceptación amorosa y generosa de toda vida humana, sobre todo si es débil o enferma, la Iglesia vive hoy un momento fundamental de su misión".
Y todo esto vivido en la comunión universal de una Iglesia que se presenta ante el mundo comprometida con el ser humano, por su vida y por su salvación, que acoge el dolor de una humanidad sangrante y le lleva la esperanza de Cristo que hace su propio dolor, de su propia cruz camino para una vida nueva y plena.
Y todo esto ¿por qué?… todos los elementos de la identidad católica señalados, que no hemos pretendido agotar, tiene un único fin, hacer vida los valores del evangelio; es la presencia de Cristo que nos compromete a crear un ethos, un camino, una identidad desde el amor, un hacer patentes el corazón amable de Jesús para con todos, una compasión, una delicadeza en el trato, un acoger toda enfermedad y toda dolencia que haga llegar al usuario y a su familia una sensibilidad completamente humana en el ejercicio del propio ministerio profesional. Puesto que ese camino de amor no es solo una definición o declaración de principios de un hospital con una determinada filosofía sino que ha de ser ante todo vida que se manifiesta en el quehacer cotidiano.
- La Pastoral de la Salud en el hospital católico.
PASTORAL DE LA SALUD: es el servicio por el que se ayuda al mundo Sociosanitario para que llegue a descubrir a Jesucristo, Buena Noticia, lo conozcan, se adhieran a Él y se sientan implicados en su anuncio y testimonio. Es un servicio de evangelización, reflexión y vitalización de todo lo que rodea al enfermo y a su entorno.
Buena Noticia de un Dios que nos ama, que nos libera del pecado y de la esclavitud, del dolor y de la muerte porque en Jesucristo su Hijo que ha venido para dar salud a los enfermos esto se hace visible y real.
OBJETIVOS:
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- «Iluminar con la fe los problemas del mundo de la sanidad, sometidos a la investigación, a las adquisiciones de la ciencia y a las técnicas de intervención, en las que está implicada la naturaleza y la dignidad de la persona humana.
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- desarrollar una obra de educación sanitaria y moral dentro de la perspectiva del valor incalculable y sagrado de la vida, para promover y construir en la sociedad una «cultura de la vida», desde el nacimiento hasta la muerte.
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- contribuir a la humanización de las estructuras hospitalarias, de las instituciones responsables de los servicios socio-sanitarios, de las prestaciones sanitarias y de las relaciones interpersonales entre los usuarios y el personal socio-sanitario.
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- alentar moralmente al enfermo, ayudándole a aceptar y valorar la situación de enfermedad en que se encuentra y acompañándole con la fuerza de la oración y la gracia del sacramento;
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- ayudar a los discapacitados a recuperar el sentido de la vida, incluso dentro de su invalidez, descubriendo el valor superior del ser respecto del obrar.
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- prestar especial atención a las categorías de enfermos marginados por la sociedad y más necesitados de ayuda: los moribundos, los drogodependientes, los enfermos de sida, etc.
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- ayudar a los familiares a vivir sin traumas y con espíritu de fe la prueba de la enfermedad de sus seres queridos.
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- fomentar la formación de los agentes sanitarios en un sentido de profesionalidad basado en la competencia, en el servicio y en los valores fundamentales de la persona del enfermo.
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- sensibilizar a las instituciones y a los organismos pastorales presentes en el territorio (parroquias, consejos pastorales) en la problemática de la salud y de la asistencia a los enfermos, señalando pistas operativas para una implicación responsable en los proyectos socio-sanitarios».
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- colaborar con los organismos públicos y privados que atienden a los servicios sanitarios y forman profesionales para ello.
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- influir en las instancias políticas, responsables de la legislación sanitaria".
LOS AGENTES DE LA ASISTENCIA PASTORAL.
EL GERENTE Y EL COMITÉ DE DIRECCIÓN
Dentro del hospital católico está claro que el órgano máximo de gestión y dirección está llamado a garantizar, promover y hacer suyos los objetivos evangelizadores del mundo de la salud que han de inspirar toda la acción asistencial del centro.
Son dos las realidades que han de garantizar, en primer lugar su compromiso personal cristiano de vivir la fe y sentirse depositarios de este carisma que la Iglesia, la Orden ha puesto en sus manos, realidad que va más allá de la sola gestión, de sus recursos humanos y estructurales, de garantizar una calidad y excelencia en los cuidados; todo eso y más se supone pero no es menos cierto que todo esto en nada diferenciaría de otro centro no confesional. En este caso por que la fe es ante todo vida y no mera aceptación doctrinal los componentes del Comité de Dirección han de profesarla, de otro modo va ser difícil que el hospital llegue a ser una célula de evangelización en la Iglesia ya que mal puede se puede ser testigo de Cristo si no creo en él ni en su Iglesia.
Por otro lado ha de garantizar que los Servicio de Pastoral de la Salud cuenten con los recursos humanos y estructurales adecuados para que pueda desarrollar satisfactoriamente su trabajo y su testimonio de un Cristo que sigue presente junto al que sufre.
EL CAPELLAN.
"Nuestros Hermanos sacerdotes, en virtud de su ordenación a título de hospitalidad, están llamados por la Orden principalmente a ejercer el sagrado ministerio y a animar el servicio pastoral.
A ellos corresponde sobre todo: anunciar la palabra de Dios, celebrar la Eucaristía y los sacramentos de la reconciliación y unción de los enfermos; confortar a los enfermos con su presencia, doctrina y oración, poniendo una especial solicitud con los que se encuentran en peligro de muerte o en agonía, ofreciéndoles el consuelo de la fe y de la esperanza cristiana; animar la vida espiritual y pastoral en nuestras comunidades y obras apostólicas y colaborar en la Iglesia local, en consonancia con su identidad hospitalaria".
EL "AGENTE DE PASTORAL DE LA SALUD"
Reconocemos que el hospital de hoy, junto al Capellán, necesita de evangelizadores especialmente dedicados y capacitados, pues también ahí la competencia –en este caso, pastoral– es una de las expresiones modernas de la caridad. Por ello, vemos la necesidad de garantizar la acción pastoral incorporando personas vocacionadas y bien preparadas para la animación Pastoral de los Centros como "agentes de pastoral".
FUNCIONES:
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- Visita y acompañamiento pastoral de los enfermos y sus familias.
- Relación de ayuda pastoral.
- Catequesis y evangelización
- Oración y celebración de los sacramentos.
- Actividades pastorales en grupo.
- Asesoramiento en las cuestiones religiosas y morales.
- Integración activa en el trabajo interdisciplinar.
- Dejar constancia escrita de las acciones del Servicio Religioso: Historia de Pastoral:
- Colaboración en la humanización de la asistencia hospitalaria
- Atender al personal sanitario y colaborar con él.
- Fomentar y animar el voluntariado.
- Mantener contacto con la Orden Hospitalaria e instituciones eclesiales.
- Ser el/la responsable del Servicio Religioso.
LA COMUNIDAD RELIGIOSA COLABORADORA
La comunidad religiosa presente en el Centro, que vive alegre y libre, unida y abierta a todos, es testigo del amor de Dios entre los hombres y signo de trascendencia en el mismo. Se encuentra especialmente vinculada a la misión pastoral del Centro y colabora con el servicio de pastoral.
LA PERSONA ASISTIDA
"Uno de los objetivos fundamentales de la pastoral de la salud es considerar al enfermo, al minusválido, al que sufre, no simplemente como término del amor y del servicio de la Iglesia, sino más bien como miembro activo y responsable de la obra de evangelización y salvación"
El que está enfermo, por sus vivencias y "por sintonizar de manera más directa con otros enfermos, puede realizar una gran labor pastoral en este campo", siendo un testigo vivo de Cristo, que sufre, lucha, acepta sus limitaciones, reza, se preocupa, anima y ayuda a otros enfermos, sabe agradecer lo que recibe de los demás, ayuda a "relativizar" valores y formas de vida de nuestra sociedad y nos llama a ser realistas, recordándonos que somos limitados y frágiles, pero con energías insospechadas.-
EL SEGLAR PROFESIONAL CRISTIANO
«Los médicos católicos ejerzan su profesión acompañando a los enfermos con una actitud de caridad, enseñándoles a aceptar los propios límites humanos y la enfermedad, y animándoles a ofrecer al Señor sus sufrimientos, uniéndose así al sacrificio redentor de Cristo.. contribuyendo a dar una visión de la vida arraigada firmemente en la fe y alimentada por la contemplación de la Cruz».
El seglar profesional cristiano que trabaja en el Centro, participa de la misión de la Orden y está llamado a servir humana y cristianamente al enfermo mediante la honradez y la competencia, condición que no puede ser suplida por ningún otro celo apostólico.
EL SEGLAR VOLUNTARIO CRISTIANO
Todo bautizado está llamado a ser testigo del amor de Dios en el mundo del hospital. Sintiéndose solidario de los enfermos acude desinteresadamente en su ayuda, aportando su esfuerzo, saber y sobre todo su humanidad, amistad y afecto.
FUNCIONES DEL SERVICIO DE PASTORAL
GARANTIZAR LA EVANGELIZACIÓN Y PROMOVER LA HUMANIZACIÓN:
"El programa mesiánico de Cristo, que es a la vez el programa del reino de Dios, el sufrimiento está presente en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda civilización humana en "la civilización del amor". Juan Pablo II
- Encuentro Pastoral con el enfermo o persona asistida y su familia.
- Relación de ayuda pastoral.
- Actividades pastorales en grupo.
- Catequesis.
- Promover la humanización de la asistencia.
- Atender las necesidades y demandas espirituales del personal.
- Integrar en la pastoral la colaboración del voluntariado.
- Formación, Docencia e Investigación sobre los aspectos espirituales, religiosos y pastorales de la asistencia.
- Asesoramiento sobre cuestiones religiosas y/o morales.
- Integración en el trabajo interdisciplinar.
- Garantizar el funcionamiento del Servicio de Pastoral.
- Garantizar la integración en el Área de Pastoral Social y de la Salud de la Provincia Bética y en la Pastoral de Conjunto de la Iglesia.
CELEBRAR LA FE Y LOS SACRAMENTOS.
"La Eucaristía hace presente constantemente a Cristo resucitado, que sigue entregándose por nosotros. De la comunión plena con Él, brotan cada uno de los elementos de la vida de la Iglesia, el ardor de la caridad hacia todos, especialmente hacia los pobres y los pequeños… Dios se inclina, por tanto, ante los necesitados que sufren para consolarles". Benedicto XVI.
- Oración.
- Celebración de la Fe.
- Celebración de los sacramentos propios de la enfermedad.
- Celebración de los sacramentos propios de la iniciación cristiana.
- Atender las necesidades y demandas religiosas de los colaboradores.
ESTRUCTURA, COMPOSICIÓN Y MEDIOS DEL SERVICIO DE PASTORAL DEL CENTRO.

- Proyección hacia el futuro.
Una vez llegados a este punto podremos volver a preguntarnos: En siglo XXI y en la sociedad contemporánea ¿Es necesaria la existencia de un hospital católico?, en caso de que lo sea ¿cuales han de ser sus aportaciones específicas?, ¿porqué se ha de caracterizar?, ¿qué le ha de identificar?.
A esta altura yo creo que ya tenemos elementos más que suficientes para poder justificar la existencia del hospital católico, incluso para llegar a proponer una definición y sobre todo para afirmar que este tendrá futuro y por eso no estará exento de sentido si su preocupación es la atención al ser humano enfermo y necesitado porque en la casa de Dios todos los hombres y mujeres son objeto de redención, a todos ha de llegar al salvación y por tanto la misericordia de Dios que como salud lo libera de las ataduras de la enfermedad en su caso, o da sentido a los momentos últimos de la existencia terrena.
De esta manera el hospital católico puede ser reconocido porque sirve por completo al hombre, en su cuerpo y en su alma y porque estas convicciones son transmitidas como un bien precioso para la cura y atención del enfermo, no se trata solo de una reparación sino ante todo de una curación en un sentido que comprende a todo el hombre, porque en la cama o en la sala no tenemos solo una esquizofrenia, o una psicosis o un anciano con sus facultades mentales disminuidas, tenemos un hombre entero, no podemos borrar el rostro a cada enfermo. Es decir buscamos la coherencia debida entre la actividad sanitaria y la fe profesada o comprensión creyente de la persona y de la sociedad.
"Vuestro ministerio de la asistencia sanitaria que se inició y ha sido desarrollado por las congregaciones religiosas femeninas y masculinas, es uno de los apostolados más vitales de la comunidad eclesial y uno de los servicios más significativos que la Iglesia católica ofrece a la sociedad en nombre de Jesucristo."
En palabras de Mons. Javier Lozano Barragán el futuro del hospital católico tendría que tener las herramientas precisas para que el Evangelio penetre "en el corazón mismo de la salud y esté presente, de modo que el mundo de la salud sea transformado por el Evangelio. Esto presupone una nueva evangelización de la salud, es decir, la transformación de los cuidados sanitarios cristianos. Esta inculturación de la salud constituye la auténtica pastoral de la salud. Debemos entrar en los valores fundamentales del mundo de la salud para transformarlos a fin de que sean cada vez más conformes con el Evangelio."
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- Hospital HUMANIZADO : la ciencia y la técnica al servicio de la salud.
Nuestra experiencia nos indica que el hospital se encuentra en un continuo proceso de transformación y mejora, el desarrollo inmenso de la biología y biotecnología es patente y empuja con fuerza, los avances científicos son presentados en la sociedad desarrollada casi como unos derechos adquiridos, derechos que hay que atender a toda costa. El antiguo hospital es hoy y lo será más aún en el futuro un gran centro poliespecialista con todas las implicaciones éticas, económicas, jurídicas y de otros tipos que esto supondrá. Es una visión nueva la que ya se está imponiendo que divide la realidad hospitalaria entre prestadores de servicios y usuarios, salvaguardando los derechos de ambos colectivos. Y teniendo presente que su legitimidad y coherencia con el mundo de la salud tendría poca eficacia si no estuviesen acompañadas por el compromiso para mantenerlas a la altura de su misión, mejorándolas constantemente.
"Si es cierto que un hospital que no sabe evolucionar con la ciencia y la técnica puede quedarse al margen de la misma y por tanto sin capacidad de interlocución; no es menos cierto que la ciencia y la técnica comportan sus riesgos.
La constante evolución, la continua aparición de nuevos equipos y técnicas de trabajo, tienen un peligro inherente de ir dejando de lado a la persona humana, tanto al profesional como al paciente; pues en muchos procesos de trabajo, de tener un papel fundamental, pasan a tener un papel secundario y en según qué técnicas irrelevante. Pensemos por ejemplo en todos los servicios de diagnosis, de procesos de información, etc., donde antes el profesional era imprescindible para una acertada actuación y en estos momentos hay lugares donde su papel es secundario o inexistente.
Toda esta evolución no es neutra; no queda al margen de la sensibilidad de la persona y corre el riesgo de dejarla al margen. Cuando se trata del enfermo, sujeto pasivo de toda esta actuación profesional, con mayor razón puede darse esta evolución de aislamiento, de segregación, de despotismo tecnológico –todo por el enfermo y para el enfermo, pero sin el enfermo.
Hay que lograr que todos los profesionales que hacen posible el servicio asistencial se sientan llamados a atender al enfermo, a la persona y a su familia. En esto consistirá la humanización de las obras de San Juan de Dios: en lograr que todos los profesionales trabajen por el enfermo, para el enfermo y con el enfermo, aplicando los mejores medios técnicos al servicio de la persona atendida."
De esta manera entendemos que el hospital del futuro si quiere ser católico ha de ser un hospital humanizado donde dos principios, el primado del sujeto y el avance biomédico han de dialogar profundamente y buscar caminos que libren del dolor y del sufrimiento al usuario pero no a cualquier precio, ya conocemos eso de que la ciencia sin conciencia puede ser algo catastrófico que se vuelve contra la mano y la voluntad que la ha creado porque la realidad tantas veces nos ha señalado la necesidad de ser humildes y saber que no todo está resuelto cuando parece que un nuevo descubrimiento nos da la solución a este problema concreto. Puede que algo de esto se esté dando en nuestra sociedad que creyendo haber conseguido metas impensables en el pasado siente que otras realidades que le dominan están haciéndola vulnerable y débil.
la identidad católica no es un barniz con el que revestimos el exterior de nuestro edificio sino que es la identidad que sabe mantener la vida médica y sanitaria que en él se dan dentro del marcho de lo humano sin renunciar a la excelencia científica y técnica.
Desde ahí la presencia de la Iglesia en el ámbito de la salud sigue siendo imprescindible, el mismo Pablo VI señalaba que las instituciones cristianas creadas en el campo educativo, cultural, caritativo y social "siguen siendo indispensables para la irradiación del Evangelio". De la misma forma la Conferencia Episcopal Italiana ha señalado que "las instituciones sanitarias católicas constituyen un modo específico con el que la comunidad eclesial pone en práctica el mandato de "sanad a los enfermos". Por tanto, hay que considerarlas no sólo útiles sino necesarias a la misión de la Iglesia, pues dan consistencia y continuidad a la acción caritativa y de promoción humana de la comunidad cristiana."
Es indiscutible su valor social pero ante todo su identidad se fundamenta en Cristo Jesús, Señor de la vida y por eso el hospital católico será testigo de la vida. Es una realidad salvífica, teológica, donde la presencia de Dios es leída en clave de amor gratuito que la redención realizada por Jesucristo manifiesta, abajamiento, kénosis, de Dios y por tanto expresión del amor por el hombre, un Dios que continúa buscando al hombre.
Cuando la vida se pueda ver amenazada por intereses que no son los del enfermo, cuando se proponen líneas de investigación biológica que son presentadas como logros en la carrera contra la enfermedad, cuando se pretende quitar lo humano que corresponde al hombre porque no tiene que padecer y si lo hace es necesario evitar el sufrimiento a toda costa; cuando tratamientos desproporcionados no dejan morir con dignidad… el hospital católico y su comités de bioética tendrán que recordarnos que la vida es un don de Dios pero un don que no se puede absolutizar porque esta es limitada y un don que hemos de agradecer y por eso luchar contra todo lo que atente contra ella.
Inmersos en la red pública muchas veces porque estamos llamados al trabajo común con otros entes sociales, políticos y religiosos de la sociedad pero sin perder nunca de vista esto que nos identifica. De este modo la manera, el estilo, o la realidad de insertarse en la sociedad será indiferente, podrán existir diversas formas de colaborar, unas veces será necesaria una suplencia a donde el estado no llegue en ese momento, otras veces será una presencia como institución propia en medio de otras estructuras, otras veces serán obras sociales mantenidas por la limosna, podrá también darse la posibilidad de educar para la salud; pero siempre atentos al clamor del que sufre, siempre respuesta de fe al ser humano enfermo.
La progresiva incorporación de los laicos en los puestos directivos de los hospitales católicos, en su mayoría hasta ahora en manos de las congregaciones religiosas, diócesis, parroquias… es uno de los retos que se han de afrontar ya para hacer posible un futuro en el que el hospital católico siga siéndolo. Es necesario encontrar personas que se consagren completamente a este ministerio y quieran desarrollarlo, desde su consagración bautismal hacer vida en su realidad como laico el ideal de la hospitalidad, de la misericordia de Dios que quiere contar con hombres y mujeres creyentes que se comprometan a que en su momento histórico la Iglesia de Jesucristo siga acogiendo el dolor y orientando al hombre que se siente muchas veces hundido y sin salida, que llega a las puertas del hospital pidiendo luz, cuidados y acogida, salud integral.
"Profesión, vocación y misión se encuentran y, en la visión cristiana de la vida y de la salud, se integran recíprocamente. Bajo esta luz, la actividad médico sanitaria toma un nuevo y más alto sentido como "servicio a la vida" y "ministerio terapéutico". Ministro de la vida, el agente de la salud es "ministro de aquel Dios, que en la Escritura es presentado como "amante de la vida. Servir a la vida es servir a Dios en el hombre: volverse "colaborador de Dios en la recuperación de la salud del enfermo" y dar alabanza y gloria a Dios en la acogida amorosa de la vida, sobre todo si está débil y enferma… médicos, enfermeros, los demás agentes de la salud, voluntarios, son llamados a ser la imagen viva de Cristo y de su Iglesia en el amor hacia los enfermos y los que sufren: testimonios del evangelio de la vida."
"Dejáos inspirar y ayudar también por los colaboradores laicos "puros de corazón" interesado en la creación del "Hopitium pietatis"… si queremos no solamente permanecer en los hospitales, sino llevar la luz de lo divino al enfermo, debemos preocuparnos hacer encender otras luces, aquellas que poseen nuestros colaboradores… saber quitar estos velos, con discreción pero con confianza en los colaboradores y en nosotros mismos…"
Por esto es fundamental contar con unos cuadros directivos comprometidos con la fe de la Iglesia, que abrazan los valores promovidos por la Iglesia, antes decíamos que no se trata de una barniz externo sino de la realidad salvífica que impregna a toda esa obra apostólica. Si esto no es así correríamos el riesgo de perder nuestra identidad y con ello la necesidad de nuestra existencia.
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- De la salud a la salvación. De la humanización a la evangelización.
Somos conscientes de que conceptos como salud o humanización son realidades que nos ponen en comunión con horizontes diferentes en el campo hospitalario, son claves que hacen posible el diálogo y el acercamiento porque en todos existirá siempre el deseo y el trabajo porque nuestras estructuras hospitalarias sean fuente de salud y donde lo humano prime por encima de otras preocupaciones; por ello el hospital luchará e incluso dedicará muchos de sus recursos humanos y estructurales para que los niveles de asistencia y los cuidados a realizar sean los más cualificados posible y garanticen la sanación del enfermo; se luchará porque sea una medicina humanizada en la que el ser humano, y aquí nos encontraríamos con concepciones antropológicas diferentes, fuera medida del hospital, él sería el centro de un hospital humanizado.
Esto en el mejor de los casos es una plataforma en la que todos podemos situarnos pero el hospital católico no busca solo la curación o la salud, incluso luchará porque niveles ideales de humanización se hagan realidad más para toda institución de la iglesia siempre habrá algo mas, no solo prestará unos servicios muy cualificados sino que dará razones para la vida, no busca solo el logro de objetivos prácticos sino que quiere reconvertir una mentalidad en torno a lo que significa la salud, el sufrimiento, la vida, la muerte, lo social…
Afirmaba el Cardenal Martini: "Hoy como nunca la caridad de la Iglesia debe mostrar algo único, original, irreductible a todas las obras de caridad, algo que no está contenido en los esfuerzos de los programas de la sociedad civil. Y precisamente porque viene del misterio y mira la diferencia, es capaz de otorgar a los programas humanos la dirección, el horizonte, la reserva de energías, la protesta crítica donde fuese necesario. Si las obras de caridad no son evangelizadoras, es decir, si la fe no las hace auténticas, se corre el riesgo de tener una "Iglesia ocupada" desde el punto de vista de lo social y que trata de ser en el mundo de la salud una figura a veces paralela, otras, concurrente y otras, cómplice con otras fuerzas."
La curación y la salud no son vistas como el orden último y global del destino del hombre, sino que se insertan en el proceso de la salvación y de una auténtica liberación humana que anuncia la acción de Cristo en su ministerio pascual. "He venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia".
"es necesario que esta preciosísima herencia, que la Iglesia ha recibido de Jesucristo "médico de la carne y des espíritu", no solo no disminuya jamás, sino que se valorada y enriquecida cada vez más mediante un recuperación y un decidido relanzamiento de la acción pastoral para y con los enfermos y los que sufren.
Ha de ser una acción capaz de sostener y de promover atención, cercanía, presencia, escucha, diálogo, participación y ayuda concreta para con el hombre, en momentos en los que la enfermedad y el sufrimiento ponen a dura prueba, no solo su confianza en la vida, sino también su misma fe en Dios y en su amor de Padre. Este relanzamiento pastoral tiene su expresión más significativa en la celebración sacramental con y para los enfermos, como fortaleza en el dolor y en al debilidad, como esperanza en la desesperación como lugar de encuentro y de fiesta."
A esta altura de nuestra exposición pienso que ha de quedar claro que es necesario que la dimensión cristiana del hospital sea objeto muy importante de los responsables del hospital y no solo del servicio de pastoral, de la misma manera que el servicio de pastoral no puede limitarse al seguimiento de los enfermos sino que debe incidir en la manera de configurar filosóficamente la realidad del hospital; por esto el hospital del futuro deberá reforzar cuantitativamente y cualitativamente los servicios religiosos puesto que ellos garantizarán que la Palabra del Evangelio y la Celebración de los Sacramentos inspiren su estilo asistencial y evangelizador.
De esta manera los Servicio de Pastoral de la Salud tendrán siempre dos pilares de actuación: Palabra y Sacramentos, Evangelización y Celebración de la fe, Inspiración del Espíritu Santo y presencia sacramental de Cristo
La Palabra será siempre fundamento del estilo sanitario del hospital católico reflejando que toda su actuación intenta comunicar a los que sufren, a sus familias, a los trabajadores el amor salvífico y sanador de Cristo, el Señor.
La Palabra será siempre alimenta en la relación de ayuda al enfermo, por medio de ella se comunica Cristo médico de los cuerpos y de las almas, el enfermo descubre y acoge la salvación y vislumbra un horizonte de sentido ante la pérdida de todos sus proyectos de vida que parece que se desvanecen, se siente en diálogo con Dios y con los hombres, se siente interlocutor de un mensaje que le estimula y se descubre como receptor directo de un Dios que quiere salvarlo y como emisor de esta salvación a todos los que le rodean, es la Palabra viva y eficaz que transmite vida donde está limitada.
La Palabra es también luz para los principios bioéticos a aplicar al inicio y al final de la vida, también en el transcurrir de la misma, es origen, es presente y es futuro de trascendencia, y en este devenir se lucha por dignificar la vida del hombre que puede quedar relegada a un conjunto de tratamientos medicamentosos o de investigaciones clínicas o de justificar roles profesionales. La Palabra siempre nos recordará el que desde una antropología teológica el hombre es imagen y semejanza de Dios y por eso ha de ser siempre respetada su dignidad.
Los Sacramentos, especialmente, de la enfermedad, Santa Unción, Eucaristía y Penitencia nos actualizan a la Persona de Cristo que vive entre el enfermo y acoge y acompaña en su dolor, comunica el don de la resurrección y santifica la existencia de la comunidad cristiana del hospital.
Los Sacramentos son estímulo para una mayor exigencia en la asistencia ya que de que sirve una celebración más o menos cuidada de cualquiera de ellos si los niveles de asistencia al enfermos, si las relaciones laborales, si el clima es crispado o si no se descubre un hospital humanizado. Para que la celebración de los sacramentos sea significativa han de darse estas condiciones favorables de una relación serena entre los enfermos y sus cuidadores porque sacramento y ser vicio van unidos íntimamente, Jesús mismo en la última cena con su arrodillarse ante los discípulos para lavarles los píes antes de dejarles el alimento eucarístico les dio prueba de su amor y creó las condiciones indispensables para que su comunidad celebrase dando pruebas evidentes de su amor y preanunciando su entrega defintiva en el árbol de la cruz.
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- Plataforma QUE HACE PRESENTE EL REINADO DE DIOS.
El fin último del hospital católico será la evangelización, este con su acción está participando con toda la iglesia de la misión evangelizadora, con sus obras proclama el Evangelio. Fruto de este referente filosófico que impregna toda su realidad vive y proclama la Palabra, celebra la fe y los sacramentos, humaniza las relaciones, es portador de valores en los que destaca el servicio a la vida, a la calidad de vida, y a su defensa.
La Iglesia no tiene más que una tarea "Id, pues, y haced mis discípulos a todos los habitantes del mundo; bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñadles a cumplir todo lo que os he mandado. Y sabed que estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo; es un todo como proyecto que hacer descubrir a los hombres y mujeres de su tiempo que Jesús el Hijo de Dios continua su obra de salvación hasta los confines del mundo, hasta el final de los tiempos. De esta manera todo su actuar, sus palabras y sus gestos, sus obras apostólicas, están manifestando esta realidad con su actuar, Cristo no ha vuelto del todo al Padre y en todo caso la comunidad cristiana está aquí enviada por el mismo Señor que la enriquece con carismas y ministerios para el bien de toda la humanidad destinataria de la salvación.
Comunidad toda ella unida donde los pastores, el Papa, los obispos, diversidad de vida religiosa y formas de consagración, familias cristianas, jóvenes y mayores, instituciones todas ellas que llevan el soplo del Espíritu para llevar adelante tan ardua tarea en un mundo en el que no es fácil ni ahora, ni en el pasado, la presencia de la Iglesia. "El Espíritu de Dios está sobre mi, porque el me ha ungido, para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos"
"Cuando los gestos de atención son transformados por la caridad, que se traduce en entrega generosa, acercamiento caluroso, sensibilidad atenta, presencia humilde y gratuita, poseen una fuerte carga interna que los trasciende: plantean interrogantes irresistibles, amplían los espacios de comprensión y de entendimiento común, constituyen una especie de plataforma de la que parte para ulteriores metas, abren la mente y el corazón de los hombres a horizontes nuevos, se transforma en proclamación silenciosa, pero muy fuerte y eficaz de la buena nueva, son la primera forma de evangelización."
Nos cuenta Francisco de Castro, primer biógrafo del Santo que enterado el Arzobispo y sin saber que Juan estaba muy enfermo lo mandó llamar, él se levantó como pudo y fue a verlo; este le señaló "Hermano Juan de Dios, he sabido cómo en vuestro hospital se recogen hombre y mujeres de mal ejemplo, que son perjudiciales y que os dan mucho trabajo por su mala forma de proceder; por tanto, despedidlos y limpiad el hospital de semejantes personas, para que los pobres que queden vivan en paz y vos mismo no seáis tan afligido y maltratado por ellos… Juan que estuvo escuchando atentamente respondió al prelado humildemente: "Padre mío y buen Prelado, yo soy el único mal e incorregible y sin provecho que merece ser echado de la casa de Dios; y los pobres que están en el hospital son buenos y yo no conozco vicio ninguno en ellos; y puesto que Dios quiere a buenos y malos y sobre todos hace salir su sol cada día, no hay razón para echar a los pobres y desamparados de su propia casa"
En este pequeño texto se dan casi todos los aspectos que de cara al futuro podrían identificar al Hospital Católico y en este caso el de San Juan de Dios; convencido estoy de que la más clara identidad de este será la misma definición y nombre que él tenía de su hospital "Casa de Dios" y este es el reto de futuro que la Orden tiene, no se si serán hospitales muy grandes y complejos o pequeñas obras apostólicas, puede que ambos, no se si serán muchos los Hermanos que ejerzan su ministerio apostólico o pocos, si lo dirigirán los colaboradores o no… pero pienso que si quiere permanecer fiel al origen, la tradición de la Orden, al Carisma de la Misericordia no puede olvidarse de al menos estas dimensiones:
- En comunión con la Iglesia: disponibilidad total ante el requerimiento del Arzobispo.
Es una buena muestra de disponibilidad la que el Santo muestra al ser requerido por el Arzobispo Guerrero su gran amigo y bienhechor, pero por parte del Arzobispo su actitud nos indica como la Iglesia se preocupa de que los enfermos sean acogidos correctamente.
Es posible que para la sociedad muchos centros que acogen la marginación y el deshecho de nuestra sociedad opulenta los que se recojan sean hombres y mujeres de mal ejemplo. Por otro lado nuestra dedicación ha de estar dirigida especialmente a aquellos que socialmente o por su patología son marginados. El hospital católico tiene que ser alternativa a lo que nadie quiere nunca competencia con otros centros similares.
- Que los pobres vivan en paz.
Tendríamos que decir que los pobres vivan y mueran en paz, no siempre el hospital es lugar para la curación, en muchos casos será lugar para la muerte y también aquí esta institución tendrá que acompañar la muerte, ayudar a elaborar las perdidas y vivir el luto, siempre con una actitud de vida y de esperanza pero también de realismo, muerte y resurrección que hacen posible una vida nueva que la muerte y resurrección de Jesucristo no ha hecho descubrir.
Esto siempre será importante tenerlo presente cuidar al cuidador, el profesional de la medicina muchas veces se siente "quemado" es el llamado síndrome de "Burn-out", y también tendremos que cuidarnos para poder cuidar, acompañarnos para poder acompañar.
- Yo soy el que he de ser echado.
Nunca nosotros seremos el centro y el fin del hospital solo el enfermo será el referente que nos pone en movimiento y hace que nuestras mejores posibilidades salgan fuera, disponibilidad total al enfermo, camino de amor y de servicio.
- Los enfermos del hospital son buenos.
El usuario que llega a nuestras puertas viene buscando la curación, puede que algunos lleguen porque el hospital es católico, otros vendrán derivados por los organismos públicos o por aquellos que están concertados, otros porque no tiene otro sitio… para nosotros serán enfermos que nos necesitan, es el mismo Cristo el que llama a nuestra puerta y el ardor acogedor del evangelio, la hospitalidad recibida nos exige acoger siempre y preguntar lo mínimo e imprescindible.
- Dios quiere a todos, a buenos y a malos.
Dios acoge a todos, este será el motor que estimula la obra evangelizadora del hospital, no hace divisiones especialmente a aquellos que necesitan de médico porque están enfermos, el sano no nos necesita. Ante todo nuestras obran van a evangelizar sin son capaces de acoger a seres humanos enfermos y a ellos se les hace llegar la salvación de Dios.
Es precisamente, casa, y todos sabemos lo que este vocablo despierta en nosotros, hogar acogedor, calor de las relaciones, confianza, amor desinteresado… tendremos que convertir en casa nuestros hospitales porque sino quedarán solo en instalaciones frías y sin alma donde se podrá curar con mucha caridad pero con muy poco cariño.
Es la síntesis de lo que el hospital católico tiene que ser en el futuro, lo de específico que puede aportar a la sociedad, en lo que ha de ser competitivo, para lo que se le querrá y lo que lo hará significativo porque los pobres estarán siempre con nosotros, porque Cristo seguirá pasando por el mundo curando toda enfermedad y sanando toda dolencia y la iglesia seguirá siendo enviada porque la caridad de Cristo nos urge, porque los enfermos han de ser curados y a todos ha de llegar la Buena Noticia.
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